Transformación Digital. Cómo no empezar la casa por el tejado.

La transformación digital es el nuevo paradigma de las empresas modernas que quieren ser competitivas en un mundo cada vez más cambiante. Es interesante, no obstante, que este término puede equivocar un poco las tornas. Se podría pensar que estos procesos de transformación consisten en la adopción de tecnologías digitales por parte del personal de las empresas, cuando consiste mucho más en trabajar sobre las personas para relacionarse de otra manera interna y externamente por medio de la tecnología. Es decir, en la transformación digital, la tecnología puede ser el fin, pero el medio para conseguir dicho objetivo eficazmente son las personas… y como reza cierta sabiduría milenaria, lo más importante es el camino, no la meta.

La clave está en las personas, por lo tanto. Es necesario trabajar sobre los equipos y generar en ellos la motivación que los lleve a querer no ya adaptarse, sino promover activamente la adopción de nuevas y mejores formas.

Si una persona quiere construirse una casa y contrata para ello a un arquitecto, seguramente reflexione sobre cuánta luz quiere en su dormitorio, el número de dormitorios, si quiere o no habitación de invitados y las dimensiones del salón principal, pero lo normal es que no participe en la toma de decisión sobre el cálculo de estructuras, el diseño de las instalaciones o el tipo de hormigón que se va a utilizar para las cimentaciones.

Esos elementos ocultos pero fundamentales, en un proceso de transformación, no consisten en un nuevo software o herramienta o en si se debe emplear o no inteligencia artificial o drones, por poner algunos ejemplos. El secreto está en alimentar y abonar el terreno para que los equipos puedan transitar ese nuevo camino. Los colaboradores de la empresa (todos ellos) son el cimiento; la parte fundamental. Hasta que el hormigón no haya cuajado y se encuentre asentado y rígido, es mejor ser paciente y no sumar demasiadas alturas.

Con un equipo concienciado, comprometido y motivado, se podrá empezar a determinar qué caminos y tecnologías son las óptimas para la estrategia que se quiera emplear. Entre tanto, toda iniciativa partirá condenada a un destino incierto. Sin la comprensión y compromiso del equipo, la adopción de nuevas formas sólo puede conseguirse con refuerzos y apuntalamientos, obligando a los promotores a esfuerzos constantes y extraordinarios. Se trata de hacer de los equipos el elemento portante, que sostenga y defienda los nuevos modos de la empresa.

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Autor: Jorge Melero, Co Funfador Empresa y Propósito

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